MARIO PADILLA, Artes Marciales como forma de vida

Mario Padilla
Conocí al maestro Mario Padilla hace ya más de 20 años… yo por aquel entonces era un niño. nos encontrábamos en el campeonato de españa suska de 1993 celebrado en almuñecar… y sus alumnos eran de lo mejor que había por aquel entonces en combate. eran los rivales a batir… durante estos 20 años, mi opinión acerca de él ha ido evolucionando conforme a lo que lo he ido tratando más como persona. Durante los últimos 3 años, me demostró un gran apoyo totalmente desinteresado, participando con su escuela en los eventos que organizaba. Por ello, que decidí colaborar y participar en su proyecto MASL, una liga profesional de artistas marciales que poco a poco va consolidándose. A través de este acercamiento, fue que me enteré del terrible problema que llevaba arrastrando el hanshi Mario Padilla, un tumor muy grave que había estado a punto de acabar con su vida, y que creo que le ha hecho cambiar su punto de vista sobre la vida. “-tienes que contar tu historia a nuestros lectores” le dije… y aquí la tenéis: hanshi Mario Padilla.
Un año de vida profunda…
Qué siento cuando entro en el tatami: siempre he sentido sensaciones muy especiales a la hora de entrenar o a la hora de dar clases disfrutando de cada segundo en el tatami. Además, mi desarrollo como persona y artista marcial ha crecido cada día.
Ya son 44 años practicando y siendo un budoka, pero nunca me deja de sorprender. He encontrado en este último año un camino de enseñanza y ayuda hacia los practicantes del tatami.
Cada alumna o alumno que entra en el Dojo tienen sus preferencias a la hora de practicar el arte marcial elegido por cada uno o una, pero lo mejor de mi experiencia como Maestro, es que cuando comienzo a enseñar a cada uno o una de ellos, veo su interior e intento encontrar lo que buscan a la hora de entrar al tatami, para ayudarles en su camino diario.
Cuando se pone el kimono el médico, el camarero, el peluquero, el estudiante, la actriz, la modelo, la ejecutiva, el realizador… o cualquier otra persona que entra a practicar, todos son iguales: son artistas marciales.
Y yo busco como ayudarles.
Cuando entran al Dojo, cada uno viene con sus problemas y sus cosas y cuando terminan las clases, los ojos les brillan y salen renovados.
Enseñarles es fantástico, aprenden y desarrollan el estilo, pero les doy más, y les ayudo caminar fuera del tatami.
Eso es lo que me dicen ellos y ellas cada día, y ha cobrado una gran importancia para mí a partir de este último año, después de mi enfermedad de Cáncer (un tumor que me quiso destrozar y llevarme fuera de esta vida)…
En marzo de 2014 me encuentro mal y comienzo a sangrar y a sentirme muy cansado en las clases. Muchas veces tengo que dejar las clases para descansar y limpiarme… todo cada día empeora, cada día acudo a hacerme pruebas y demás, y nada… no encuentran nada.
Solo mi fuerza de budoka me hace aguantar, hasta que en mayo de 2014 ya no puedo más y en urgencias después de varias pruebas encuentran un tumor terminal y comienza mi combate de artista marcial de verdad.
Mi combate final como samurai, que va con su maraña a vivir o a vivir, y esa decisión me hacer luchar sin límites.
Y cuando te van a operar por segunda vez el 9 de julio del 2014 y te dicen te quedan pocos días si no sale bien…
Le digo al doctor: “-hacedlo bien, que yo lo voy a hacer también y voy a ganar este combate”. Aunque me dijeron: “-te tenemos que amputar gran parte de ti”, yo les digo que adelante, mi vida es lo primero.
Todo sale bien, aunque los dos tumores que había llevaban muchos tiempo conmigo, todo sale genial… y comienza una batalla aún más difícil: primero con muchos puntos y la sonda no puedo andar ni hacer nada. Sé que tengo que hacer algo, pero no puedo hacer nada.
Me quitan la sonda y después de unos días de andar y hacer elasticidad con la sonda puesta; cuando me la quitan, en ese momento, cojo y me voy al Dojo y con más de 200 puntos me meto en el tatami y me siento frente de la foto de Bruce Lee y digo: “-voy a entrenar e intentar ganar la batalla psicológica que supone la amputación de gran parte de ser un hombre… o de mi físico que está destrozado por los tumores”.
Y sabiendo que me pueden dar quimioterapia, continúo con mi batalla por la vida.
El tatami me da vida con cada hora de entrenamiento, con cada flexión de vida, con cada meditación… y ya dando clases a mis alumnos y alumnas.
En este año conseguí que no me dieran “químio”, los puntos fuera y estar totalmente recuperado.
Mi psicólogo ha sido mi tatami y las Artes Marciales, y por eso comprendo que como Maestro lo primero es ayudar a mis alumnos y alumnas a través de las Artes Marciales, del Dojo, del tatami y de mi camino.
Las Artes Marciales son mi vida, mi camino, mi salvación, mi fortaleza, mi creación y mi enseñanza como Hanshi (Gran Maestro) de la vida.
Hanshi Mario Padilla.
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